Como ser un conquistador


Anhelamos un profundo despertar espiritual y de pasión evangelística, mis palabras las dirijo a los que anhelan deleitarse en Dios y los que quieren vivir alineados a su voluntad, espero que esta reflexión sea una bendición al cuerpo de Cristo.


En los primeros versículos de Deuteronomio 31, Moisés anima al pueblo que está por entrar en Canaán, y anima a Josué, que los va a introducir en aquella tierra prometida, deseando que el consejo que les imparte siempre esté en la memoria de ellos. Les garantiza la presencia de Dios. Dios nunca falla.


Para esperar una gran cosecha hay que desarrollar un espíritu conquistador, el hombre debe cultivar la intrepidez, valentía y determinación. Mantener una fortaleza interior que no nos permita desanimarnos frente a los inconvenientes que se nos presenten. Debemos crecer en todas las áreas de la vida.


El pueblo debía entrar y poseer la tierra, tenía que disponerse a obedecer a su líder para que sea una realidad la promesa de Dios, en igual manera nosotros debemos unir nuestro corazón a la visión de Dios y aprovechar las oportunidades que El nos concede para recuperar todo lo que el diablo nos ha robado.


Cuando tenemos expectación de la cosecha que viene, es señal que hemos aceptado el reto de Dios y nos lanzamos en una aventura de conquista con El. Las cosas se obtienen no por ser buenos, sino cuando ejercitamos la fe. La mayoría de los cristianos son cómodos y pasan la vida en el mismo lugar sin moverse. Debemos tener la capacidad de ver con los ojos de Dios.


Cuando desarrollamos este espíritu de conquista entendemos que el reino de Dios no consiste en palabra, sino en poder. La grandeza de una iglesia no la hace un edificio. La grandeza de una iglesia, de una ciudad, de un país, la hace su gente. Cuando una congregación la componen escuderos, guerreros de oración, evangelistas que reflejan una vida sana, eso genera una transformación social y moral. Por eso que insto a los lectores a ser personas de propósito y de firme determinación de poseer la tierra, de disfrutar la herencia de Dios y con un evidente espíritu de superación. Creyentes que luchen hasta el final, que se entreguen al Señor y que anden la milla extra, eso son los que van a experimentar la cosecha.


Los pastores que no se alineen a la visión de reino y desarrollen el mismo espíritu van a vivir en temor y en profunda frustración.


Los que esperan la cosecha que viene son aquellos que han sido entrenados en el desierto; quien tiene ese temple han sido preparados para la batalla contra Goliat. Conocemos la historia. David no estaba en la lista, ni para el rey, ni para ir a la batalla. El sólo cuidaba ovejas en el desierto, pero fue preparado por Dios en el desierto. Se preparó con alabanzas y adoración. En el desierto no te preparas con quejas, sino con alabanzas. Dios dijo: Será un varón conforme mi corazón” No es un hombre perfecto, huele a ovejas, pero él me busca, me ama, me adora. Para cada David, Dios prepara un Goliat. Cuando pides una gran bendición, El enviará un Goliat. Esa es la graduación. Goliat es la excusa para levantar valientes. Si no tienes un Goliat nunca será conocido en la batalla.


Carlos Martínez González

Superintendente Nacional


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